Yo creo que la filosofía desde su nacimiento tuvo siempre una vocación doble y no podía renunciar a ninguna de las dos partes de su vocación. Por una parte tuvo la vocación de una crítica racional rigurosa de las opiniones recibidas y por otra parte tuvo la vocación de una orientación hacia una vida buena. Estas dos caras de la filosofía me parece que están relacionadas entre sí, y que no pueden prescindir la una de la otra. Entonces, frente a su pregunta, yo diría lo siguiente: la filosofía no puede renunciar a ninguna de las dos partes, cuando renuncia a la primera se vuelve un discurso demagógico o ideológico, o carente de justificación racional, si prescinde de la segunda se convierte en un discurso cientificista, estéril, que no nos da una orientación para la vida. Yo creo que uno de los retos de la filosofía en el siglo XXI va a ser un renuevo de la reflexión sobre los valores que dan sentido a la vida humana; un renuevo de la ética, de la ética individual y de la ética social, un renuevo de la reflexión sobre los valores basado no en un conocimiento pretendidamente científico que en realidad sería ideológico, sino en un conocimiento personal directo de los valores, que puede no dar lugar a una ciencia, pero que puede dar lugar a una sabiduría. Creo que el fin de la filosofía en el siglo XXI debe ser […] recuperar la necesidad de un pensamiento dirigido a la sabiduría.
“Sobre las tareas filosóficas del presente” - Luis Villoro
